Heráclito de Éfeso fue un filósofo griego. Debido a su vida solitaria y a la oscuridad y misantropía de su filosofía, fue llamado el oscuro. Se cree que sus obras quedaron recogidas en una sola titulada “De la naturaleza”, que trataba del universo, la política y la teología. Afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante; el ente deviene y todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. El universo de Heráclito está, ciertamente, formado por contrarios en perpetua oposición.
Nada es permanente a excepción del cambio
No puedes bajar dos veces el mismo río, pues nuevas aguas corren sobre ti
El sol se renueva cada día. No cesará de ser eternamente nuevo
No está bien ocultar la propia ignorancia, sino descubrirla y ponerle remedio
No encontrarás los confines del alma ni aun recorriendo todos los caminos; tal es su profundidad
En la circunferencia, el comienzo y el fin coinciden
Si no se espera, no se da con lo inesperado
Los asnos preferirían la paja al oro
No es posible meter el pie dos veces en el mismo río
Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo